LOS IDIOTAS

Valladolid, España

Tras la disolución de la mítica banda Los Estuches, a finales de los noventa, practicantes del rizmanblús más urgente y deslavazado jamás salido de la estepa castellana, su cantante y su guitarrista acaban encontrándose otra vez en Ámsterdam. Su obsesión por los sonidos sesenteros más crudos no declina y deciden darle otra vuelta de tuerca al sonido simple y efectivo… y sin ayuda de nadie, en formato guitarra y batería, forman Los Idiotas.

Después de solo unos meses de ensayo, debutan nada menos que en al afamado SLEAZE FESTIVAL que sucede cada año en Ámsterdam. Tras unadura lucha entre charcos, barro y malos rollos, salen triunfantes y en seguida les empiezan a llegar las oportunidades para tocar en los garitoes del circuito neerlandés: tuguiros como De Diepte, Maloe Melo o Pacific Parc en Ámsterdam, Morlock Gallery en La Haya, Waterfront en Rotterdam o DBs en Utrecht les reciben con los brazos abiertos y birra en mano.

Al año siguiente tocan en el Bump n’ Grind Festival en Utrecht. Tal es el éxito de su concierto, que los organizadores les piden repetir al año siguiente, donde volverán a patear las mermeladas y a hacer bailar al personal, esta vez acompañando a los americanos The Hard Feelings.

En el 2004 salen de su hábitat natural y se van nada menos que a Suiza de gira. Recorren el país acompañados por los locales Come ‘n Go y, sin apenas darse un respiro, continúan su viaje hacia el sur y recorren la península Ibérica, esta vez con sus compañeros de local de ensayo en Ámsterdam, The Skidmarks. El año acaba con mini gira francesa y visita al Dirty Water Club en Londres. Todos estos conciertos les dan la oportunidad de tocar con bandas como The Carbonas, Lover, The Spits, Jack Oblivian o Harlan T. Bobo y de grabar tres siete pulgadas, uno de ellos compartido con los asturianos Las Nurses, con sellos como leek Sounds, Ghost Highway y Slovenly Recordings.

Tras unos cuantos años sabáticos, Lissa vuelve a tener la necesidad de escribir canciones algo diferentes de lo que nos tenía acostumbrados, canciones algo más elaboradas y que piden a voces la adición de un bajista. Al mismo tiempo Pelayo se pone a estudiar música y ve en las nuevas canciones de Lissa una gran oportunidad para practicar lo aprendido tocando el bajo. Así que, para poder llevar a cabo sus ideas, necesitan de un tercer idiota. Rubén Flaco es su tercera pata, que además de ser capaz de aporrear tambores con pulso simple y eficaz, también ejerce de ingeniero de sonido, usando como estudio de grabación el local de ensayo, el sitio donde se sienten más cómodos tocando; conservando intacta en sus grabaciones la crudeza y la urgencia de su sonido en vivo.

Este año se van a volver a patear la península Ibérica y más allá (en agosto cruzan el charco y se van de gira a México) presentado su primer larga duración en Slovenly Recordings. Si pasan cerca de to ciudad, no te los puedes perder.

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